El sueño en mi noche

Ahora que la noche ha cubierto mi cielo y ahora que el grillo canta su nana para que la noche se haga más placentera, yo camino a través de mis sueños envuelto en un gran agujero de sueños de otra época. En la paz oscura de un negro plagado de estrellas, añoro cada uno de los deseos que cuelgan de esta calurosa noche. Yo no avaricio grandes sueños que no pueda soportar una estrella; sólo necesito una muy brillante. Una estrella que pueda ver desde cualquier país hermoso con el que sueñe cada noche. Pero es tan bella la noche, está tan perfumada de jazmín, que sólo querría tenerla entre mis brazos junto a corcheas de Chopin para que al final se quede dormida. Que delirio poder hacer dormir a la misma noche entre nanas de estío. Y entre suspiro y suspiro por hacer realidad mi fantasía, siempre surges tú entre esa inmensidad del oscuro cielo roto por esa señora que me habla cuando el lorenzo le deja aparecer. Es entonces cuando cierro los ojos para viajar a un mundo irreal donde me imagino como paseamos por llanos de albero mientras hablamos y hablamos. Porque hoy en día se ha perdido el hablar por hablar. Ya todo es tan artificial que cuando llega la noche necesito resucitar del día pasado anhelando haber vivido en otro tiempo, contigo entre los brazos, junto a un libro con la inocencia de una vida recién nacida donde decir te quiero significaba algo más que todo. Que llegue la noche significa para mi como el mundo se reduce a tres cosas: paz, sosiego y sueño de un chiquillo que añora como un querubin la inocencia de un mundo que se quedaba recogido en el ángulo que marcaban su dos ojos. Y ya no puedo volver hacía atrás; maldita vida la mía que no me deja retroceder. Porque si pudiera hacerlo te buscaría allá donde estuvieras para no tener que soñar hoy en día con tus risas y palabras. De lo que no me arrepiento es de todas esas noches donde soñaba con ser colgador de estrellas ¡que maravillosa profesión! porque lejos de ser médico, abogado o químico mi gran sueño siempre fue el de soñador de leyendas y te quieros oliendo a resina del pinar de mi abuelo mientras perdía mis pies en fina arena curtida en años. Tal vez sea el eterno soñador, pero que remedio me queda si el reloj vital no atrasa sino que adelanta. Y cuando fallezca no olvides que quién escribió estas palabras vivió de sueños; la mayoría quedaron en lágrimas nocturnas contando a las estrellas. Dijo Calderon de la Barca que la vida es una ilusión, una ficción porque al final se vive de sueños porque “los sueños, sueños son”. Bonita conversación podría haber tenido con este tipo porque le hablaría de mi amor, de mis te quieros pensando en una barca al pie de la orilla y de como querría morir escuchando a Chopin mientras mis cenizas se arrojaban a la salmuera de un mar Atlántico con viento de levante. El mismo viento que silbaba mientras miraba como brillaban las estrellas. Tú que me lees serás el albacea de mi deseo porque poco más estaré aquí. No te preocupes si mis cenizas van a poniente o a levante, sólo preocúpate de que mis corcheas suenen mientras el rastro de mis cenizas se abren paso a través del agua yendo al encuentro de esa estrella donde guardé mis sueños durante toda una vida, metiendo noche tras noche un pequeño verso donde se podía soñar un mundo no tan real para mi y que sólo el amanecer me hacía volver a la realidad. Por eso, amor, no creas que andas sola en un mundo desierto de amor y sueños verdaderos. Quizás tu no sueñes tanto como yo pero quiero que sepas que hay una estrella sobre ti que contiene todo aquello que querría hacer contigo, consiguiendo entonces volver a mi niñez piñonera y camaleónica donde el levante me hacía jugar con él para refugiarme bajo un tronco salvador. Donde un abrazo era tan eterno como la paz de una noche y un beso era el mejor tesoro que guardaba en mi estrella. No desesperes ni llores porque piensa que mientras tu duermes yo sigo tejiendo mi tela de sueños para que algún día yo pueda lanzarlos desde allí arriba. Sólo debes fijarte en la estrella más brillante; allí estaré haciendo que sueñes para que cuando nos encontremos, no perdamos tiempo aunque, cierto es que, en ese momento el tiempo es lo que más nos sobra pero también lo que más desearemos. Sobre todo si es infinito y el viento sigue moviendo nuestros sueños.

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