La Luna

 

La luna se asomó a cubierta

llevando mis sueños de aliento.

La luna abrió sus brazos de cuento

para cantarte noches de nana.

Hablaste al viento y él no habló,

susurraste a la luna y se heló

¡como lo haría que me conmovió!

Y cuando al Lorenzo ya le tocó

la luna se escondió y no cantó

mientras tu en la cubierta del amor

revivías la noche anterior

porque la luna, por fin, se asomó.

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