Pasión

 

Entre pasiones me encuentro

esa niña amaneciendo

relatos de amor eterno

mis ojos ya la están recibiendo.

Mis neuronas entrelazadas,

vivo con ardor el momento

puro en este instante

te miro y no te siento.

El cuerpo desnudo se enfría

mientras tengo ansias y mil deseos

impregna mi alma que tanto sufría

queriendo darte tuteos.

Entre mi corazón y mi pecho

llegó un suspiro, un gran silencio

una quietud que embarga mi eco

de que una vez fui un gran necio.

Soledad nocturna

Aquel tiempo que ya pasó

noche sin ti infinita

un recuerdo que se perdió

y una cama que ya grita.

Figuré tu recorrido

soñando con mis sentidos,

lo que yo hubiese sido

si oyera tus latidos.

Y quise vivirlo todo

oler tu amado cuerpo

definir tu mirada

soñar amando al cielo

mi estrella conquistada.

Pero despierto y veo que…

soy nocturna soledad

oscuridad macabra

una sola palabra

que define mi urna: Soledad.

Me venciste

Llevas tanto años poniéndote contra mi que si en un primer momento pensé en plantarte cara, poco a poco mis fuerzas se han ido desgastando. Tanto tiempo poniéndome la zancadilla, tantos humos en mi horizonte, que ya está llegando el momento de darme por vencido. Ya hasta cierro los ojos cuando paso por delante del espejo para no verme. Siempre pensé que si te hablaba de forma sincera, mis labios se iban a manchar con una mentira y juro que he intentado amarte, tanto como los poetas aman a sus versos pero creo que va siendo hora de pensar en dejarlo y dejarte. Todas las lágrimas son amargas, desde luego, pero eres tan perversa y a la vez tan curiosa que en estos días noto como mi flujo sanguíneo se esta deteniendo y como mis párpados ya no bailan de una forma tan fluida; voy al irremediable cementerio de estatuas de sal que adornan tu victoria. Va siendo hora, te repito, de que me ponga a tu servicio y me digas cuando quieres que deje de ser uno más a tu lado. Pensé hace años que podría ser un verdadero espartano luchando contra ti para vencerte pero me has convertido a lo largo de los años en un segundón hidalgo, desconocido personaje en mi alrededor. Me has vencido de una forma tan sutil que sólo yo me he dado cuenta. Quizás es tu ancestral táctica pero por más que he humedecido mis labios para responder a tus ataques, siempre has salido victoriosa. Te imagino alzando tu copa de vino brindando por la victoria. Y lo mejor de todo es que realmente has ganado porque yo no sé donde acudir ni a quién. Te has encargado durante años que mi cabeza lívida vaya desfalleciendo poco a poco sobre la almohada de la cama. Has conseguido que mi camino se llene de zarzales que se batían cuando pasaba a su vera. Por eso me has hecho vivir un camino de espinas que ya no soporto más. Me echo al lado; ganaste. Fuiste tú, vida, quién me ha vencido. Ya apago mi farol. No te preocupes por mi; considera una nueva victoria

Morir

Ayer rompieron mi corazón en mil pedazos

andaba herido y moribundo; no más.

Sentado y marchitando mi cuerpo hasta decolorar

aquí me hallo agonizando en mi portal.

La oscuridad que llega a mi puerta

son viudas que lloran inundando su cara

son guadañas que acechan mi cuello

mientras me hallo agonizando en mi portal.

Siento el abrazo de esos viejos cuervos

de esos buitres que circulan a punto de cavar

mi sangre no deja de brotar

mientras me hallo agonizando en mi portal.

Se acercan aquellos niños para curiosear

hasta el perro se esconde; rogad

y esos gorriones que se posan en el pretil

mientras yo agonizo en mi portal.

Y esos hombres que lamentan mi pesar

duras almas que se deshacen al pensar

una muerte anunciada

mientras yo agonizo en mi portal.

Y cuando el demonio rió en la esquina

animó a todos a bajar el pulgar

a señalar mi roja sangre

mientras yo agonizo en el portal.

Fueron promesas que han roto

amores caídos sin fechar

una ilusión; estela si yo viviera

las que hacen que yo agonice sentado en mi portal.

Mi muerte anunciada ya llega cerrando mis ojos

cansados ya de vivir,

tened compasión. Dejadme morir

porque todos no podéis ignorar

que me habéis visto agonizar sentado en mi portal.

Olores

Sentir que huele el azahar

luz sobre un agua tranquila

sentir sevillano…perfumes

fuego en la misma Sevilla

que hacen soñar hasta zarpar.

Te alumbro; es primavera

noches de amor enamorado

besos, sólo besos te mando

miradas y besos emergen

¿por qué vivir sin ti?

Ahora que tengo tus manos

y tus labios se aproximan sin fingir

queda que Sevilla emane

fragancias de éste tu abril.

Quiero contarte

 

Sin poder contarte todo

y decirte que te quiero

abrazo tu aire respirado

mandándote mi alma de siervo.

No puedo amarte tanto,

mi corazón no podría

no sería suficiente

mi razón se desbordaría.

Un te quiero de orilla

que refrescan nuestras caras

y mil deseos de verte,

amor que ya se nos pasa.

Tu corazón quisiera ver

herida está tu alma

la recojo en un sorbo

una locura que ama

¿eres realmente amor?

-Por eso-

sin poder contarte todo

quisiera decirte que te quiero

con mi alma en la mirada

y el lento aleteo de tus pestañas.

Estrellas

 

Ayer vi una estrella caer del cielo

la luna silenciosa en el río

olor a nardo adormecido

eran agua y Luna tu espejo.

Ayer vi un querubín por la orilla

desperezando sus alas en el río

enviaba versos del tiempo a Sevilla.

Ayer vi un alma errante entre piedras

timorato de perder la aurora de la gloría

que el olvido le haga sombra.

Ayer vi un niño sollozando

a un alba pura

gimiendo con tanta dulzura

que hasta la esperanza lloraba contemplando

que nacía del frío como Dios quiso.

Ayer me vi como a un niño

recordando alegrías pasadas

se olvidaron

con la llegada de la noche más amarga.

La Luna

 

La luna se asomó a cubierta

llevando mis sueños de aliento.

La luna abrió sus brazos de cuento

para cantarte noches de nana.

Hablaste al viento y él no habló,

susurraste a la luna y se heló

¡como lo haría que me conmovió!

Y cuando al Lorenzo ya le tocó

la luna se escondió y no cantó

mientras tu en la cubierta del amor

revivías la noche anterior

porque la luna, por fin, se asomó.

OJOS

Tus pupilas relajaron mi cara

y en mi alma entraron tus ojos.

Si al verte mi soledad menguara

no sería este andante en despojos.

Sólo quise que la rosa no muera

ni una dentro de aquel manojo tuyo

tanta nostalgia en este tiempo frío

para ti, un simple pasatiempo.

 

Sentimientos

Tomé tu pequeño brazo

por campos de olivares

tus ojos fueron anhelo,

mis amores estivales.

Entre suelos caramelo

y aromas de jarales

sentí amor de cerrojo,

era rey entre mortales.

No sé si eres caricia

o una luz vacilante

estaba enamorado

de ti. ¡Ay! Si me escuchases