Matrimonio

Aquella noche que me dejaste junto al río, me fijé que las estrellas dejaron de colgar del cielo y que la brisa que llegaba del mar, murió de un profundo suspiro que me hizo temblar tanto, que hasta la soledad se estremeció. Fue tanta la pena que sentí, que desde entonces sólo me rodea el silencio. Sólo silencio. Ya no me llega ni el eco de los perfumes que se desprendían de tu cuerpo. Rodeado de crespones ya sólo me queda la soledad como acompañante en mis paseos nocturnos. Porque tú fuiste la que me dio vida; sólo tú. Y, sin embargo, me dejaste. Hoy me dí cuenta que hasta los arroyos que mojaban tus pies se han secado. Vuelve amor, vuelve que parece que mi amor es ahora la soledad. Nadie habla a mi paso, ya no me arrulla ese gato cuando te veía llegar. Y como no puedo seguir viviendo así, como no puedo comprender tu decisión que me hizo tanto entristecer, quiero que esta aciaga tarde en que te pido venir y no vienes sea testigo de mi pedida de matrimonio a la soledad. Estoy tan cansado de llorarte en las esquinas y de hablar a solas con mi alma que será la soledad con la que pase el resto de mi vida. Sólo quiero que sepas que cerraré mis ojos para imaginar la última tarde que pasamos juntos. Lo haré una última vez, no puedo esperarte más.

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Un comentario en “Matrimonio

  1. LLegó el silencio, sólo silencio. Y, además la soledad. Soledad que nunca nos deja ya que la seguimos a todas partes, la perseguimos. Y lo que es peor aún, nos enamoramos de ella para terminar pidiéndola en matrimonio.!!!

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