La carta más eterna

¿Que tal amiga? ¿Llegaste bien a tu destino? Te escribo porque así te lo prometí cuando te dejé en el viejo andén del pueblo camino de tu ciudad. Te escribo porque creo que no me escuchaste cuando te alejabas dentro de tu vagón y aunque sacabas tu hermosura por la ventana de madera, el corazón ardiente de la máquina del tren frenó mis palabras. Una palabras que se avergonzaron de salir de mi boca cuando juntos nos miramos para decirnos adios. Yo sé que esto ocurriría. El verano ha llegado a su fin y la amarga idea de perderte ha eclosionado en mi boca hasta hacerme perder el habla. Ni mi propia sombra se atrevía a consolarme cuando el último sonido del tren se perdió tras la colina. Quiero que sepas que ni la muerte me pareció tan cruel cuando yo me quedé en la orilla de tu boca. Fue un instante en que mi corazón se convirtió en una brújula tan loca que me hizo perder la noción del tiempo. Por eso, he venido junto al parral donde jugábamos cada tarde a los acertijos. Una uva por cada acierto. Si supieras la de veces que me dejaba perder con tal de ver como ese zumo de uva impregnaba tus labios. Si supieras cuantas veces me he dejado perder con tal de cogerte el mejor grano que llevarte a la boca……y la de besos que le daba al grano antes de posarla en tu boca. ¡Ayyy! cuantas veces sería grano eterno. Por mi alma entera sólo te pido la mitad de tu cielo. Con eso me conformo. Porque no quiero más, de verdad. Para agua, me conformo con tu risa. Para fuego, sólo quiero tus miradas. Para aire, sólo me conformo con tus andares. Pasará un otoño, un invierno y una primavera para volver a verte. Por eso voy a grabarme tu nombre en mi frente porque así podré amarlo, besarlo y morderlo cada noche. Mañana iré a podar el parral. Quiero que él también note tu ausencia. Ambos nos consolaremos. Y con la Luna sobre mi cabeza, me dedicaré en la paz a escribirte mis versos para decírtelos cuando llegue la primavera. No creas que me olvido de lo que te escribo al principio de esta carta. Mis palabras que no escuchaste más sinceras. Fueron, Te quiero. Pero si fueron, piensa que al tu leerlas, lo son hoy, siempre y hasta que te las diga cuando llegue la primavera.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s