La estrecha calle

No sé por qué lo hice pero nada malo debe ser si desde entonces te echo de menos. Es cierto, te amo desde aquel día que te ví cruzar esa estrecha calle y cruzaste la mirada con un debil hombre que andaba. Era yo, ¿te acuerdas? El mismo que te dijo entre murmullos que recogieras esa triste alma errante que contigó se cruzó. Amanece. ¿Donde estarás? Entre algodones de seda te recuerdo. Cuantos suspiros para que amanezca un día más. Y aquí ando tras la ventana, entre versos de soledad que piden clemencia por verte un minuto más. Vil calle maldita que no me deja meditar. Que noches tan largas sin saber de ti. Ayer le hablé de ti a mi soledad y no me habló. Quizás enmudeció al saber que tu y yo olemos la misma flor. Sólo pido verte una vez más. Sin verte seré ese alma errante entre piedras, timorato de perder la aurora de la gloria, el olvido de mis palabras de amor. Te vi como un alba pura, como el beso de Dios en la Tierra. Eras la luz sobre el agua tranquila, una mirada que me iluminó cuando yo creía que todo sonaba al eco de mi muerte. Hoy llueve ahí fuera y las aguas se estancan entre llagas de adoquines perfumados por tus pisadas. Marcaría el rumbo de esas aguas hacía ti pero…¿dónde estás? ¿por qué no te atreves a verme más? Porque aunque sea una tristeza pura, lejos de ser humana, sólo necesito notar que cruzas la calle. Y lo harás apoyada por palabras de ángeles. Por olores perfumados de ese arrante enamorado escondido y fugitivo que guarda en su memoria el brillo de esos ojos que le miraron un instante. Suficiente pero profundo. Un latido fue capaz de animar este corazón oscuro que atravesaba mi ser. Soy ese lirio, ese jardín enamorado que necesita de luz. De tu luz. Amor,  la fuerza que nos une suplica ser más que un simple amor. EL amor que llama a tu puerta quiere ser un delirio, un éxtasis y hasta un grito. Tu ausencia me vence y mis venas claman angustía de, quizás, no poder verte. Tengo un alma lastimada. Si pudiera notarte al menos… No quiero que mi sueño desemboque en un llanto febril y un simple recuerdo. Ayer, mientras atardecía tras mi ventana, vi que todas las luces de la calle te dibujaban. La arteria más callejera es capaz de dibujarte. Hablas por el viento y encantas con tu silencio. Pero anochece y mis lágrimas ya permiten que la noche oscurezca mi esperanza. ¿Y quién tocará la seda de mis labios? ¿Por qué no vendrás? Hoy volverá el fantasma de mis sueños negándome verte cruzar. Las cortinas de mi alcoba cubrirán mi deseo y las flores que puse en la ventana quedarán sin perfume. Sólo quiero beber tu sombra. Entiéndelo. Quiero apurar mi vida y que tiemblen tus ojos cuando estén junto a mis mejillas. Cabizbajo me acuesto aunque por un instante me surge un paz. Oigo pasos en la calle. Es medianoche y tras la ventana te veo. ¡Eras tú mirando hacía arriba! Esto era antes mi callejón de la muerte y ahora es el callejón de la vida. Por fin encuentro mi deseo más humano. Ya descanso.

 

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Un comentario en “La estrecha calle

  1. UN GRAN AMOR!!, PERO UN HOMBRE DÉBIL. UN ALMA ERRANTE QUE SE CRUZÓ CON EL AMOR Y AUNQUE LO SIGUE BUSCÁNDO, NO LO ENCUENTRA. ES UN FANTASMA, UN SUEÑO, UN LLANTO FEBRIL Y UN SIMPLE RECUERDO QUE GUARDA EN SU MEMORIA EL BRILLO DE UNOS OJOS QUE LE MIRARON UN INSTANTE. UN JARDÍN ENAMORADO QUE NECESITA LUZ Y ESA LUZ, EL AMOR, LE DARÁ LA FUERZA SUFICIENTE PARA SEGUIR SOÑANDO. TODO ERA UN TRISTE SUEÑO!

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