El “jalowín” español

Sevilla, Andalucía y España son raras entidades sociales donde las modas, ritos y noticias provenientes del exterior se adoptan, en la mayoría de los casos, de la forma más cutre y ridícula que pudiera uno imaginar. Si bien El Corte Inglés fue el padre de la criatura denominada San Valentín de apellido 14 de febrero, nos vienen, no de Oriente, sino del oeste y del norte la tradición, para ellos, de la noche de Halloween, evento nada cristiano ni religioso sino más bien todo lo contrario. Las modas pueden ser atractivas ciertamente e incluso me apunto al hecho de adoptar costumbres y opiniones cuando me añadan algo positivo a mi o a mi entorno pero es que esta costumbre externa que aquí los sevillanos denominamos “jalowín” (con la “i” sonando hasta más no poder los pulmones) no es más que una noche de disfraces con una gran botellona o “quedada” como dicen los pijofrikis y, a ser posible, diría que una macrobotellona dónde la idea es salir disfrazado a una fiesta legal, ilegal o simplemente intentar asustar al viandante. Por tanto, ya saben ustedes que en el calendario anual de festejos ya se introduce el “jalowín” como la antesala de otra como es el Fin de Año. Y como decía al comienzo del artículo, nuestra geografía tiene la habilidad (hortera por otro lado) de quitarle polvo y paja al sentido más satánico de esa noche para convertirla en una gran noche de disfraces que bien podría hacerse el 30 de agosto por aquello de festejar la salida de las vacaciones de verano o a comienzo del mes de abril para celebrar la llegada de la Feria de abril. Centros infantiles, colegios, institutos de enseñanza, hoteles, restaurantes,… hasta una gran cadena de pizzas se han preparado para la noche de disfraces. Todo un detalle. Espero que también se introduzca la costumbre nórdica de leer libros al sol o en una terraza aprovechando el buen tiempo sevillano o a la de asistir a museos y teatros. Lo digo por aquello de avanzar en la buena costumbre de adquirir cultura. Incluso perdemos las española costumbre de las tertulias en horas diurnas, claro está. Y menos mal que no se puede exportar la Semana Santa sevillana porque seguro que nos pondríamos las manos en la cabeza cuando viésemos las barbaridades que harían suecos o daneses con los Cristos o las Virgenes; iríamos hasta la ONU para denunciar tal afrenta. Cómo dijo Doña Rosa en La Colmena “no perdamos la perspectiva…es lo único importante”. Yo creo que la estamos perdiendo y prueba de ello es la “noche de jalowín”.

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